Hola, hago ésto cada aproximadamente un lustro. Me dan ganas de escribir y reabro algún blog viejo donde volcar todos mis pensamientos. Evidentemente nunca funciona porque soy una persona carente de perseverancia y nada me dura, pero dado que soy muy dual a la vez creo fervientemente en salir del lugar de confort y seguir tratando, valga la redundancia, no voy a rendirme. Lo voy a confesar, tengo miedo de la mediocridad y la verdad es que nunca me gustó exponerme en ningún tipo de ámbito. Siempre que me preguntan qué superpoder elegiría yo respondo que elegiría ser invisible.
Como cualquier otro artista, no quiero ser mediocre. Pero eso conlleva años y años de práctica, como con todo. Si bien escribo desde que tengo unos diez u once años la mayoría del tiempo mi auto imagen pende de un hilo bastante frágil, de ahí provienen la mayorías de mis depresiones, de eso y de algún que otro trauma infantil. La sociedad en la que vivimos tampoco ayuda, pero reitero que soy una persona muy dual y a la vez se que soy muy fuerte, se que puedo salir de mi cueva alegórica y vislumbrar el mundo tal y como es, o por lo menos lo más cercano a eso. Se que para que eso pase primero hay que mirar el interior, todas las respuestas están dentro nuestro. Es como un proceso muy lento que vengo desarrollando hace rato: el dejar los estigmas que la sociedad dejó en mí de diferentes maneras, cosas muy comunes como por ejemplo: los cánones de belleza y lo políticamente correcto. Resulta una tarea difícil pero sumamente necesaria para todos nosotros, es menester adentrarnos en éste tipo de práctica de lo contrario caemos en lo más efímero y banal de la vida, ideas prefabricadas que son bombardeadas por la televisión y todo medio hegemónico y amarillista. Después nos preguntamos por qué estamos como estamos como sociedad, como país y como mundo. No debemos dejar que la inquisición y curiosidad que poseemos por naturaleza se pierdan a causa de ésto. No podemos perder ésta batalla cultural e ideológica porque sino, perdemos todo.
Dicho ésto, voy a dejar un fragmento de algo similar que escribí hace unos meses.
"Per aspera ad astra". Hacia las estrellas por el camino más difícil es mi premisa. Si el oráculo de Delfos nos impone como aforismo el "conócete a ti mismo" y nosotros somos en teoría polvo de estrellas como dijo Carl Sagan, entonces ¿no es una de las cosas más difíciles conocerse a uno mismo?. La respuesta es sí. Pero nada vale más la pena. Si el Universo está dentro nuestro porque todos somos Uno y ese Uno es todo, ¿no deberíamos aunque sea hacer un pequeño esfuerzo para mejorarnos a nosotros mismos?. Cuántas veces en nuestra vida diaria nos quejamos del otro, culpamos a la sociedad como si nosotros no fuéramos parte de ésta. El amor por la existencia y el cariño y respeto hacia tu propia vida jamás se verá tan bien reflejado en qué tanto amor te tengas para querer ser mejor. Si a ésta existencia tan llena de preguntas le añadimos nosotros mismos el valor de las trascendencia, entonces todo podría tener sentido. Todo sería diferente y todas mis mañanas serían oportunidades. No hay crimen más vil que rechazar el dolor de vivir. Si la existencia precede a la esencia, entonces yo misma puedo darle cierto valor a mi dolor, yo decido darle el valor del esfuerzo y el mérito más allá del resultado. Creo yo que aún así, el mundo sería un poquito mejor con ese margen de diferencia en la voluntad del ser humano por crecer y superarse. Ojalá algún día todos los sesgos y "construcciones sociales" dejen de ser una barrera para poder enaltecer el espíritu inquisitivo del hombre y volvamos a maravillarnos con todo lo que nos rodea, todo eso que llevó siglos alcanzar y ya nadie reconoce porque ya lo tiene asimilado."
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